El fracaso de las políticas anticorrupción

Desde las campañas a la presidencia de la República, uno de los temas que más se abordó, fue el de la corrupción; con el triunfo de López Obrador y el inicio de la llamada cuarta transformación, el tema no ha salido de la agenda presidencial, al ser considerado como uno de los ejes estratégicos, sobre los cuales se basará está administración presidencial.

En los últimos días hemos conocido de un nuevo caso de corrupción derivado de la llamada estafa maestra; es cometido por el ex rector de Universidad Politécnica, por eldesvío de 178.6 millones de pesos detectado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a la Universidad Politécnica de Tlaxcala (UPT), en la cuenta pública 2017, siendo en ese entonces rector Narciso Xicohténcatl, las autoridades abrieron una investigación administrativa con número P.R.A 65/2017/DJ/DR y han señalado que el caso será investigado y sancionado conforme a la Ley; pero que tan distante estará este castigo de las expectativas que tiene la sociedad.

La corrupción en México no es un conflicto cultural, esto es un problema de régimen político, de sistema y de inactividad, de acuerdo con el Índice de Percepción de Corrupción, pues México se ubica en el lugar 138 de 180 países; en comparación conChile y Argentina, otros países que comparten rasgos culturales con México, donde estos se ubican en una mejor posición que México.

En 2018, México perdió un punto en su calificación, obteniendo un total de 28 puntos, de 100. Pero la caída es constate desde sexenios anteriores, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, México se colocó en la posición 105 de 176 países valorados en la primera evaluación hecha durante dicha administración, en una segunda medición se consiguió el puesto número 135 de 176 naciones.

En tanto, en la administración de Felipe Calderón, en el 2006 México estaba en el sitio 70 de 163 analizados, dejando el sexenio en el lugar 105 de 176 países considerados en la valoración. Así como en el año 2017, México se mantuvo como el país peor evaluado de entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el último, junto con Rusia, entre los integrantes del G20.

En América Latina, México también registró resultados poco halagadores, al ubicarse al final de la tabla de la región, apenas por encima de Guatemala y Nicaragua, países que enfrentan severas crisis de gobernabilidad democrática. El país de América Latinamejor evaluado fue Uruguay, que se posicionó en el lugar 23 con 70 puntos.

En contraparte, el país latinoamericano peor evaluado fue Venezuela, con un puntaje de 18, que lo colocó en la posición 168 de 180 naciones incluidas en el estudio.México, es la decimoquinta economía del mundo, pero continúa con una tendencia a labaja, ubicándose entre países con problemas graves de gobernabilidad y menores niveles de ingreso y desarrollo humano.

La conclusión a la que llegan estos estudios, como el realizado por Transparencia Mexicana sobre la política anticorrupción en México, expone que la mayoría de las medidas adoptadas por México, son de carácter preventivo, donde muchas de ellas han resultado ineficaces, debido a que un número limitado de las acciones anticorrupción conducen a la sanción, a la recuperación de activos robados o la reparación del daño a las víctimas.

Las medidas preventivas tomadas hasta ahora pierden efectividad cuando quienes participan en las redes de corrupción saben bien que no serán sentenciados y que podrán mantener los recursos desviados del erario público. Lo cierto es que el país carece de una política anticorrupción integral para todos los niveles y poderes de Gobierno.

La falta de una política anticorrupción y de resultados en el combate a este flagelo hansido factores que definen la caída en la calificación de nuestro país. Como recomendación, Transparencia Mexicana indicó que se debe poner énfasis en la consolidación del Sistema Nacional Anticorrupción y brindar resultados.

Ya que desde el 2015, México cuenta con un Sistema Nacional Anticorrupción que en teoría se encarga de coordinar a los actores sociales y a las autoridades de los distintos órdenes de gobierno, a fin de prevenir, investigar y sancionar la corrupción; apoyados por la transparencia y rendición de cuentas, buscando fortalecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones, todo esto dentro de un marco de promoción de la legalidad.

Lo cierto es que los cambios no son de la noche a la mañana y este sistema parece estar en el olvido, pues desde que entro en funciones, las prácticas de corrupción no se han terminado, de todas las denuncias hechas a funcionarios y servidores públicos,ninguno ha sido sancionado de la forma en la que se esperaba.

La tarea no será fácil y si el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador quiere reducir significativamente los niveles de corrupción, la política anticorrupción en México tiene que cambiar. De lo contrario las acciones preventivas seguirán sin dar resultados.