No todos los migrantes son malos, unos sólo quieren trabajo


“Algunos sí vienen a delinquir, otros se quejan de todo pero la mayoría queremos trabajar para nuestras familias”, dijo Xander, un joven que vende flores de papel para comer mientras llega a Estados Unidos

No todos los migrantes que pasan por el Estado de Tlaxcala buscan hacer daño a la gente, y no todos vienen a robar o a cometer actos que ponen en riesgo la seguridad y el bienestar de las personas que los reciben, dijo uno de los migrantes que viajan en ferrocarril y que busca llegar a los Estados Unidos de América.

Xander, un joven hondureño de 25 años que llegó la mañana del lunes al albergue “La Sagrada Familia” en Apizaco, y que continuó su travesía ayer, luego de cumplirse 24 horas de estancia, explicó que es cierto que muchos centroamericanos vienen a robar o a poner desorden, pero hay otros, la gran mayoría, que sólo quieren trabajo para poder mantener a su familia.

“Hay algunos que si vienen a delinquir, porque a eso se dedicaban en su país y por eso vienen huyendo, otros formaban parte de bandas delictivas y al recibir amenazas de muerte prefirieron escapar, pero también hay muchas personas que no soportan las condiciones de pobreza y ellos sólo quieren trabajar de manera honrada”, aclaró.

Y es que en las redes sociales se ha desatado una serie de descalificaciones hacia las quienes buscan llegar a la frontera norte de México para ingresar a la Unión Americana y así acceder a mejores oportunidades, lo que ha terminado por complicar más la situación en su travesía por México.

El albergue para migrantes de Apizaco, las donaciones han disminuido, el sacerdote encargado de ese lugar, Elías Dávila Espinoza así lo hizo saber, al sostener que es cierto que este año no les ha ido bien, porque se ha formado entre la gente un mal concepto de los migrantes.

Para obtener un poco de dinero y demostrar que no es un delincuente, Xander elabora flores de papel, se auxilia de materiales que puede encontrar en el viaje, como varas o semillas secas, y los complementa con papel que compra y así logra elaborar sus artesanías.

“Yo quiero trabajar, porque sé que sólo así voy a poder comer, hago flores de papel y no les pongo precio porque no conozco exactamente el valor del peso mexicano, la gente me da por ellas lo que considera justo, pero no me deprimo si no me dan nada, se que a muchos ya les cuesta ayudar.

En cada lugar donde se instala unas cuantas horas vende lo que construye en el viaje sobre “la bestia”, su meta es encontrar un trabajo pero también tiene el sueño de que, cuando esté en Estados Unidos, pueda grabar un video y subirlo a las redes sociales promoviendo lo que elabora para iniciar su propio negocio de artesanías de Honduras.